Llegar a tu primera cita rápida con los nervios de punta es de lo más normal. Vas a hablar con varias personas desconocidas en muy poco tiempo, y es lógico sentir cierto vértigo antes de empezar. La buena noticia es que la timidez se puede gestionar con un poco de preparación, y que el propio formato de speed dating está pensado precisamente para hacer las cosas más fáciles.
Llega con tiempo, no con prisas
Ir con margen antes de que empiece el evento te da tiempo para ubicarte, tomar algo tranquilamente y observar el ambiente antes de que empiecen las citas. Llegar corriendo en el último minuto solo añade estrés a algo que ya te pone nervioso de por sí.
Prepara dos o tres temas, no un guion
No hace falta memorizar preguntas ni ensayar respuestas. Basta con tener en la cabeza dos o tres temas con los que te sientas cómodo hablando: un viaje reciente, una serie que estés viendo, algo que te apasione. El objetivo no es impresionar, es que la conversación fluya de forma natural durante esos minutos.
Recuerda que la otra persona también está nerviosa
Es fácil olvidarlo, pero quien tienes delante probablemente sienta lo mismo que tú. Ese nerviosismo compartido suele romper el hielo más rápido de lo que crees, y a menudo se convierte en el primer tema de conversación.
El formato juega a tu favor
Cada cita dura solo unos minutos, así que no hay presión por mantener una conversación larga ni por gustar a toda costa. Si con una persona la conexión no surge, en poco tiempo pasas a la siguiente. Esta estructura reduce mucho la ansiedad de una cita tradicional.
- Ve con una copa en la mano, ayuda a relajar el cuerpo y da algo que hacer con las manos.
- Sonríe al empezar cada cita, marca el tono de toda la conversación.
- No te tomes en serio los silencios de dos segundos, son más normales de lo que parecen.
- Al final de la noche, valora la experiencia en sí misma, no solo si hubo match o no.
Con el tiempo, la mayoría de personas que empiezan nerviosas en su primer evento terminan disfrutando del formato precisamente porque quita presión en vez de añadirla. La práctica hace el resto.
